Claudia Gafner-Rojas

Derecho ambiental - Derechos humanos

¿Qué va a pasar con la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático?



28 de junio de 2017

El segundo país generador de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global después de China, EE.UU., anunció su salida del Acuerdo de París a principios del mes de junio. Ya en su campaña electoral Trump lo advertía, y aunque se guardaba la esperanza de que solo fuera una de sus estrategias electorales, efectivamente ejecutó su anuncio. No hay que olvidar que dicho Acuerdo se había logrado en noviembre de 2015 gracias en gran parte al liderazgo del gobierno estadounidense del momento, bajo la presidencia de Obama.

Para comprender el significado y el efecto jurídico de la retirada de EE.UU. del Acuerdo es preciso, por un lado, tener presente en qué medida contribuye este país al calentamiento global y, en segundo lugar, recordar lo que se convino en dicho Acuerdo y en particular a qué se comprometía EE.UU. en él.

De acuerdo con los datos del Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono, Estados Unidos, considerando el periodo de 1850 a 2011, es responsable del 27% de las emisiones de CO2 del mundo. Aunque China es el país que en la actualidad más toneladas de CO2 emite a la atmósfera, Estados Unidos a lo largo de este periodo de más de 160 años es el mayor emisor de CO2.

China, quien expresamente declaró su intención de mantener sus compromisos frente al Acuerdo, es el primer emisor mundial de CO2. Sin embargo, esta cifra hay que apreciarla con atención. Si bien este es el país que más contaminación atmosférica genera, con 10,64 Kilotones de CO2, analizando el cálculo por persona se advierte que los estadounidenses son quienes producen más emisiones de este gas de efecto invernadero, pues sus 5.17 Kilotones de CO2 en función de la cantidad de población, da como resultado que cada habitante de ese país emite 16,39 toneladas métricas, que superan las 13,53 de Canadá, 12,47 de Rusia y 7,55 de China, quien a su vez se pone en este sentido por debajo de países como Holanda, Bélgica o Japón, de acuerdo con los datos de la base de datos EDGAR (Emissions Database for Global Atmospheric Research).

Según esta misma base de datos, EE.UU. está dentro de los cinco primeros países que más emiten gas metano, otro de los gases responsables del efecto invernadero, con 500 millones de toneladas métricas. Este gas se produce principalmente a partir de actividades humanas como la extracción y procesamiento de petróleo y gas, la crianza de ganado, los cultivos de alimentos y los vertederos de basura.

En materia de consumo de electricidad por persona, según la Agencia Internacional de Energía, los estadounidenses consumieron 12,98 kilovatios hora de electricidad, situándose así en segundo lugar en el mundo después de los canadienses con 15,51.

Considerando en conjunto los datos, EE.UU. es el país que más contribuye al calentamiento global que se ha registrado hasta el momento con un 0,151°C, seguido por China con 0,063°C, Rusia con 0,059°C, Brasil con 0,049°C e India con 0,047°C, según un estudio elaborado en 2014 por la Universidad de Berkeley.

Las cifras hablan por sí solas. La participación EE.UU. en la lucha contra el cambio climático es fundamental.

Por lo que se refiere a lo convenido en el Acuerdo de París, vale la pena resaltar que el objetivo central de éste es la reducción del calentamiento del planeta. El Informe de Evaluación del IPCC (Integovernmental Panel on Climate Change) de 2014 predice un aumento de la temperatura de entre 1.1 y 4.8 grados centígrados en este siglo, con las dramáticas consecuencias que esto supone para la vida en el planeta. De ahí que en la Cumbre de París sobre cambio climático, a la que asistieron 195 países y la Unión Europea, se buscaba el compromiso de llegar a un acuerdo universal y equilibrado con el fin de no superar la barrera de los 2°C de calentamiento, que a su vez exige una reducción de las emisiones de 40 a 70% en 2050 respecto de los niveles de 2010. Una de los mayores aportes de la cumbre fue sentar las bases en dirección al empleo de energías 100% limpias por la salud del planeta. A grandes rasgos, los aspectos clave convenidos en el Acuerdo de París son los siguientes:

Como objetivo a largo plazo, los Estados acuerdan mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5°C con respecto a los niveles preindustriales, considerando que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático.

Los objetivos respecto a las emisiones fueron concebidos de tal manera que, para alcanzar el objetivo a largo plazo, los países fijarán cada cinco años metas nacionales para la reducción de gases de efecto invernadero (art. 4 núm. 2, 3, 9 Acuerdo de París). Más de 180 países ya presentaron sus metas para el primer ciclo que comienza en 2020. Solamente se prevé para los países desarrollados la reducción de sus emisiones en términos absolutos, mientras que a los países en desarrollo se les “alienta” a que adopten metas de reducción de emisiones a medida que sus capacidades evolucionen con el tiempo y en función de sus circunstancias nacionales (art. 4 núm. 4 Acuerdo de París).

El Acuerdo renuncia a las sanciones, pero recurre a la transparencia. Es decir, no habrá sanciones para los países que incumplan sus objetivos de reducción de emisiones. A cambio, el Acuerdo prevé normas de transparencia que contribuirán a alentar a los países a que cumplan sus compromisos (art. 4 núm. 8 Acuerdo de París).

La cuestión de los compromisos financieros significó una cuestión clave en el Acuerdo. Según éste, los países desarrollados se comprometen a apoyar a los menos favorecidos en su adaptación a las consecuencias del calentamiento climático (art. 9 Acuerdo de París). El instrumento también alienta a otras Partes a que hagan aportaciones voluntarias (art. 9 núm. 2 Acuerdo de París), lo cual favorece el terreno para que las economías emergentes como China hagan contribuciones aun cuando no están obligadas a hacerlo. El Acuerdo no prevé aportaciones específicas. Sin embargo, antes de 2025, la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Acuerdo de París establecerá́ un nuevo objetivo colectivo cuantificado que será como mínimo de 100.000 millones de dólares anuales, teniendo en cuenta las necesidades y prioridades de los países en desarrollo (párr. 54 Aprobación del Acuerdo de París).

La cuestión de “pérdidas y daños” se puede considerar como una victoria relativa de los pequeños Estados insulares, quienes están especialmente amenazados por el aumento de nivel del mar.

El Acuerdo establece por primera vez un mecanismo de “balance mundial”, que consiste en un balance del avance colectivo en el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo, en particular con respecto a los objetivos de temperatura, la meta de reducción de GEI a largo plazo y el financiamiento. Este balance se realizará por primera vez en el 2023 y luego se presentará cada cinco años.

Siria y Nicaragua fueron los únicos países que no firmaron el Acuerdo, frente a las casi 200 partes que sí lo hicieron. A diferencia de estos dos Estados, el caso de EE.UU. no es de no firma del Acuerdo, sino de retiro del mismo. En este sentido, el artículo 28.1 del instrumento internacional contempla la posibilidad de que una de las partes decida dejar de serlo, pero esto está sujeto a determinadas condiciones. Un país podrá retirarse presentando la notificación por escrito, que a su vez será efectiva solo un año después de haberla presentado y lo más importante, dicha notificación solo se podrá presentar una vez que hayan pasado al menos tres años desde la entrada en vigor del Acuerdo de París. Esto significa en la práctica que, aunque Trump haya anunciado el abandono de Estados Unidos, jurídicamente no podrá hacerlo valer hasta noviembre de 2019, pues el convenio internacional entró en vigor el 4 de noviembre de 2016 y no se haría efectivo hasta un año después, en noviembre de 2020. Lo cual deja de nuevo un espacio de esperanza porque para 2020 habrá elecciones en EE.UU. y quizás se produzca un cambio positivo en este ámbito.

Como Estado parte del Acuerdo de París, EE.UU. se proponía una reducción de las emisiones contaminantes de entre un 26% y 28% para 2025 con respecto a los niveles de 2005. Se calcula que, al cancelar las políticas energéticas instauradas en la administración de Obama, EE.UU. solo las reduciría un 14%. El principal argumento del presidente estadounidense para retirarse del Acuerdo de París se centra en que éste perjudica económicamente y de manera discriminante y desproporcionada al país. A efectos de llevar a la práctica el cumplimiento de una de las promesas electorales más controvertidas de Trump, el gobierno estadounidense actual ha retirado ya una serie de medidas, entre ellas ha eliminado los planes energéticos que prohibían nuevas explotaciones de energías fósiles y ha dado vía libre a las extracciones en zonas costeras de EE.UU. que Obama había protegido. Sin embargo, algunos gobiernos federales y locales están dispuestos a mantener las medidas de lucha contra el cambio climático. Así los gobernadores demócratas de los estados de Nueva York, California y Washington anunciaron la creación de una “alianza por el clima”, tras el anuncio del presidente Trump de la salida del Acuerdo de París. Estos estados cuentan con una población de 68 millones de personas –uno de cada cinco estadunidenses– y representan una quinta parte del PIB nacional, están comprometidos a cumplir la meta de reducir las emisiones en 26-28% en relación a los niveles de 2005 a la que se había comprometido EE.UU. con la ratificación del Acuerdo. En conjunto dichos estados son responsables de al menos 10% de las emisiones de gases con efecto invernadero en Estados Unidos.

Finalmente, es preciso no descuidar un indeseable efecto dominó, en tanto la salida de EE.UU. puede desanimar a otros Estados y generar su salida. ¡Ojalá no sea así! Y ojalá también que la propia sociedad norteamericana, cuya mayoría actualmente está en desacuerdo con la decisión tomada por su presidente de salir del Acuerdo de París, se involucre en una lucha que es de todos por la vida en la tierra.


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